Marco RuizAl jugador del Unión Comercio jura que no le importa si en la calle le gritan “cachudo”.

En el amor, siempre hay algo de locura. Y en la locura, siempre hay algo de razón. En la Unidad Vecinal del Rímac, un hombre lucha día a día para reconstruir su hogar. Marco “Chemo” Ruiz es consciente de que su matrimonio ha sufrido fuertes remezones, pero está decidido a sacrificar algo que ama para no dejar escapar esa felicidad que solo una mujer le puede dar. “He dejado el fútbol hasta fin de año, porque no todo es dinero en la vida y lo único que deseo es estar junto a mi esposa y que ella se sienta tranquila”.

Son días duros para este muchacho. Sus ganas y su pensamiento es que todo vuelva a ser como antes. “Yo mido 1,83 m, ahora peso 80 kilos. Seguro que he bajado, porque cuando uno está mal de ánimo suele perder unos gramos. He hablado con Dora (Orbegoso), sé muy bien quién es ella y le creo todo lo que me dice. ¿Si la gente me va a gritar “cachudo” y cosas peores?… Desde que empezamos, las hinchadas rivales me decían de todo. Eso no me interesa…”.

Dicen que a río revuelto, ganancia de pescadores. Y con su problema, muchos quisieron sacar provecho. “No le voy a responder a nadie. Sé que muchos, ahora, le calentarán la cabeza a mi señora. Le dirán que si yo he regresado y he renunciado a seguir en el Unión Comercio, es porque me siento culpable. Eso es una tontería. Tampoco estoy rogando una nueva oportunidad y ella me lo da de pena. La verdad es que ambos nos seguimos amando y ese es el principal motor por el cual queremos que nuestro matrimonio siga en pie”.

Mientras la pareja estuvo distanciada, apareció un tercero en la historia. Luigi Carbajal es “amigo” de Dorita, trabajan juntos y hasta aseguró que ella estaba “para ser la oficial”. “De él no voy a decir nada. En la farándula es así, hay quienes tratan de ganar fama con el escándalo”.

“París” es una perrita bullanguera que altera el silencio de la casa de los Ruiz-Orbegoso. Ella le trae recuerdos y sus ladridos parecen motivarlo aún más. “Se la regalé a Dorita cuando éramos enamorados. Siempre decimos que es nuestra hijita, pero ella no la puede acompañar a todos lados y desea verme siempre”.

¿Planes para tener un hijo?… Medita más que en anteriores preguntas. Luego, suelta una primicia. “Ella me había dicho para tener uno y siempre le respondía que como yo jugaba en provincia, lo mejor sería esperar a que regrese a un club de Lima. Pero ahora eso se acabó, lo vamos a tener. Buscaremos que venga el fruto de nuestro amor”.

La historia conmueve, pero había que insistir con el tema de los “ampays”. “He hablado de eso con ella, ya te dije que le creo porque nos conocemos de memoria. Acá no hubo una tercera persona ni dos. La distancia nos jugó una mala pasada“.

Pero también hay lugar para una sonrisa, luego de que nos confesara que la bailarina es más celosa. “No llego a ver Enemigos Públicos, a esa hora ya estoy dormido. Acá se ven telenovelas u otro canal ja, ja, ja”, comentó en alusión al programa donde su ex, Mónica Cabrejos, es coconductora.

El futuro aún no está escrito. Marco vive el presente y concentra todas sus fuerzas en la conquista de su gran amor. “Sé que quizá no me salga un club el próximo año, pero si no fuera así, tengo mis dos manos y mis buenas piernas para trabajar en lo que sea. Además, he estudiado hasta el tercer ciclo de Administración. No tengo problemas en presentar mi currículum. De hambre, no me voy a morir…”.

Fuente: trome.pe